Editorial
 
 

 

 

 

El gobierno del estado, que encabeza Ulises Ruiz Ortiz, debe reflexionar y hoy más que nunca hacer prevalecer el Estado de derecho. En el ámbito nacional e internacional, la entidad oaxaqueña está considerada hoy en día como una de las más peligrosas, lo que impide la llegada del turismo, y como consecuencia de ello, podemos decir abiertamente que se está entrando en una crisis económica y por supuesto política.
No hay credibilidad en los funcionarios de Ulises Ruiz Ortiz cuando expresan que no hay violación al estado de derecho : la toma de edificios públicos, el secuestro y quema de unidades de pasaje, las balaceras y bloqueos constantes hablan por sí mismos de que se esta violando el Estado de derecho.
Vivimos en lo que puede considerarse la ley de la selva, en donde solamente los más fuertes sobrevivirán. ¿Hasta cuándo la ciudadanía aguantará tantos excesos? Por un lado los actos vandálicos de presuntos maestros e integrantes de la APPO, y por el otro la tibieza de nuestro gobernante.
Los errores por parte de los protagonistas de esta inestabilidad continúan: a diario los pacíficos transeúntes tienen que salir a las calles con el «Jesús en la boca»; no hay seguridad, la policía sigue cayendo en el juego de quienes le apuestan a la caída de Ulises Ruiz Ortiz.
Los ataques a representantes de los diversos medios de comunicación también son una constantesosobra; la toma de dos radiodifusoras locales y de la propia UABJO hablan de esa inseguridad. El centro histórico es un búnker de los maestros, y para tener acceso hay que identificarse como si esto fuera un Estado de sitio.
Todos buscan ser los protagonistas, todos quieren salir triunfadores, pero lamentablemente para ello siguen pisoteando a esta noble y sufrida ciudadanía, quienes son los menos culpables de este conflicto que en su momento bien pudo ser resuelto.
Las cartas están echadas, basta esperar para saber quién sale con la victoria… Pero, ¿cual será el costo económico y político que se tenga que pagar? Seguramente, y ojala ello no suceda, habrá derramamiento de sangre. Y entonces, a buscar a quién culpar.
Continúan los excesos por parte de maestros y la APPO; nada se hace, tal pareciera que no hay gobierno en la entidad. Hasta el presidente Vicente Fox voltea la mirada, no quiere saber nada de Ulises Ruiz y de su gobierno. Se gesta una rebelión en la tierra de don Benito Juárez García ya que hasta funcionarios de primer nivel apuestan a la caída de Ulises Ruiz.
Incluso los medios de difusión, aunque no todos, se han inclinado hacia uno u otro grupo; juegan su papel para posteriormente pasar la factura. Esto no es válido, pues los medios de difusión debemos ser imparciales, difundir la verdad por muy cruda que sea. Y hoy esa es la verdad: en Oaxaca no se privilegia el Estado de derecho y cualquiera lo puede violar a su arbitrio.